No, que no puede ser,
he visto películas de tarde de domingo,
he leído novelas de éxito,
he escuchado canciones con disco de oro
y ninguna tiene ese final.
No creo que venga la vida con su originalidad
y nos joda.
Esto no puede terminar así,
me niego.
No es un final digno,
con los malos ganando
y los buenos pasándolas putas
para sobrevivir.
Dani Rivera
@DaniRiveraR
El vagabundo que camina sin rumbo,
el banquero que sonríe por diez euros,
el panadero del súper al que engañó su esposa,
el poeta que escribe el presente hablando del pasado.
Todos hemos amado alguna vez.
Nos hemos creído vencedores,
nos han hecho trizas el corazón,
hemos besado en una cama desconocida
y hemos llorado en la propia.
Todos hemos amado alguna vez.
Tal vez más fuerte,
algo más intenso,
quién sabe si no fue mentira
alguno de nuestros versos.
Todos hemos amado alguna vez,
así que no me vengas a hablar de cicatrices
si no conoces el pentagrama de su voz,
el color avellana de su mirada
o el perfume que la viste
cada vez que está desnuda.
Porque todos hemos amado alguna vez,
pero ninguna puede parecerse a ella.
Dani Rivera
@DaniRiveraR
Siempre queda un espacio en mi agenda
libre por si acaso al día le da por llover,
siempre sobra un hueco para la lluvia,
para espiar desde la ventana a esta pobre ciudad infeliz
con la gente caminando hacia el trabajo
pero alejándose de sus vidas,
con los autobuses repletos de gris,
con este día taciturno, da igual de qué mes,
con este día tan abril.
Y yo, mientras tanto,
me atrinchero en mi mesa
y vuelvo a hablar de ti,
a hablar de lo que fuimos
de lo que nunca seremos,
a hablar de nosotros en condicional,
temiendo el día en el que se me olvide
tu cara, tu olor, el tacto de tu pelo, el de tu piel,
temo el día en el que me olvide de ti
porque entonces habré perdido la esperanza de volver.
Al final va a ser que los pobres desdichados
no están únicamente ahí fuera,
al otro lado de la ventana de mi habitación.
Daniel Rivera
Cuando me de por hablar,
va a explotar el mundo en mil y una verdades
y todo Dios va a conocer el efecto que produce
el caminar de tu mirada por cada vida que pisas.
Cuando me de por hablar,
cuando me de por apretar el gatillo
y disparar contra ti
todas esas cosas que siempre me callé
se van a curar tus heridas.
Cuando me de por hablar,
te resumiré las veces
en las que me encantaba tu minifalda
aunque llevases vaqueros
-éste es el efecto al que me refiero-.
Cuando me de por hablar,
meteremos a la soledad en una biblioteca
para que nunca más se atreva
a alzar la voz.
Cuando me de por hablar,
vamos a desatar los cordones de la pasión
y caminaremos descalzos
por cada colchón que inundemos.
Cuando me de por hablar,
van a morir de envidia todos los poetas,
y tú, que no dejas de leer a Bukowski,
vas a entender qué color tiene la vida
cuando deja de ser gris.
Cuando me de por hablar,
un adiós dejará de disfrazar mis tequieros
y tú ya no serás la amiga a la que llamo
cuando quiero decir novia.
Daniel Rivera
@DaniRiveraR
para Ana F.,
Hoy te he soñado,
has aparecido sin complejos irradiando
magia
y rayando la perfección con las llaves
de tu casa,
nuestro refugio antinuclear contra la
rutina
de los lunes por la mañana.
Hoy te he soñado,
estabas como siempre salvándome la
vida
sólo que esta vez era en dieciséis
novenos,
como una de esas películas americanas
en las que aparece el superhéroe con
la estrella en el pecho.
Los yankis te van a hablar a ti de
estrellas,
que creas una constelación con cada
pestañeo.
Hoy te he soñado,
has aparecido bailando sin música,
bailando libre como cada vez que flotas
por encima de mi cama
y yo te observo desde abajo
y me siento tan diminuto
como un niño viendo a un avión
despegar,
muy pequeño
y, sin embargo,
maravillosamente afortunado.
Hoy te he soñado
pero después,
después he abierto los ojos
y has aparecido allí,
a un suspiro de distancia,
y cuando pensaba
que era imposible mejorar mi sueño,
te he visto amanecer.
Dani Rivera
en mi empeño por encontrarte
sustituta,
pensé que así
la próxima vez que cayeras por mi vida
podría desenfundar el nombre y un par
de apellidos
de mi felicidad recién estrenada.
De esta forma, tal vez,
comenzases a echarme
un poco
de menos.
Mi plan sigue haciendo aguas.
Me cruzo con chicas de talla perdición,
con labios sabor locura
que descargan miradas imán
con tendencia a clavarse en corazones
ajenos.
Aún así nada.
Nada.
Todas parecen tú.
Pero ninguna tiene tus alas.
Pero ninguna tiene tus alas.
Dani Rivera
hecha trizas,
que había saltado en pedazos por culpa
de un amor que duró seis años
y que dejó una casa repleta de
promesas huecas.
Rota,
destrozada,
abatida,
quizá empleó alguna palabra más
pero creo que se entiende el
significado.
Me aseguró que no podría querer
como quiso aquella primera vez,
como si alguien pudiera.
Yo me esforcé en convencerla
de que valía más que las manos de
cualquier poeta
y, al final, logró volar,
no conmigo, pero voló.
Y yo me quedé como el niño
que cura alas de pájaros malheridos
y cose telas de cometas que dejaron de
volar.
No,
yo quise volar con ella,
pero no,
terminó volando
pero no conmigo.
Qué cojones importa.
Al final voló.
Dani Rivera
que se queda conmigo cuando se va,
es antónimo y sinónimo de felicidad
según los kilómetros que nos separen.
Son seis letras para las que sobran
palabras,
la nueva dirección de mi casa,
mi abrigo contra la nostalgia,
el código postal de su voz
que se sigue resistiendo a tener
fronteras.
Su nombre es el asesino de mis
pesadillas,
el número sin números de la esperanza,
mi oración preferida,
una colección de suspiros optimistas.
Su nombre es la forma más exacta
para definir lo indefinible,
una colección de suspiros optimistas.
Su nombre es la forma más exacta
para definir lo indefinible,
la razón que pinta de color a un poeta gris.
Pero lo mejor de todo es
cuando su propietaria anda por aquí,
delineando una primavera con cada
sonrisa,
y lo susurro en voz alta
o lo grito en bajito
y me mira.
Dani Rivera
Tu mirada está plagada de parques,
tus caderas son carreteras de montaña,
tu sonrisa desata tormentas
y tu melena silencia al viento.
Tu boca es un rincón oscuro de París,
tu espalda, una alfombra junto a la chimenea,
tus dedos declaran miles de guerras
mientras tus piernas bajan los impuestos.
Cientos de metáforas para decirte de otra forma
simplemente eso,
que te quiero.
Dani Rivera
@DaniRiveraR
Te espero en Barajas con flores en la mirada,
aguardando a que aterrices para verte bajar,
a través del cristal,
del avión de las dudas,
ese que a veces nos sobrevuela.
Viajas con poco equipaje,
sin ninguna maleta repleta de recuerdos del pasado,
son inevitables las dudas del presente
cuando se viaja tan rápido,
cuando vemos nuestro mundo tan pequeño
al mirar por la ventana del futuro.
Y chocamos, lógicamente, chocamos,
siempre terminamos chocando,
haciéndonos daño,
cayendo en picado
y mientras suenan las alarmas,
saltan de cada compartimento
las máscaras de oxígeno
para disfrazar nuestros miedos,
para volver a respirar
cuando se despresuriza
la cabina de nuestro amor.
Por suerte,
siempre funciona el paracaídas.
Por suerte,
siempre hay un 'Te quiero' tras cada caída.
Daniel Rivera
@DaniRiveraR





