Me miraste con tu sonrisa limpia, ese terremoto que provoca que a la palabra problemas se le vayan cayendo las letras hasta que sólo quedan mis poemas -que son tan tuyos como míos-. Me miraste en medio del parque y tus ojos me preguntaron que en qué estaba pensando. Contesto que en nada, que es lo que siempre respondo cuando nunca digo la verdad. En realidad, estaba pensando en ese treinte
