jueves, 12 de agosto de 2010

Los inquietos rayos de sol hacían centellear aquel casco negro. Conducía su moto, abriéndose paso entre los coches, zigzagueando para ganar unos valiosos segundos y conseguía atravesar agilmente aquella maraña de retrovisores.

Llevaba años conduciendo su moto por las calles de su ciudad, pero aún así, todavía le daba miedo que cualquier conductor despistado abriese la puerta de su automóvil en el momento en el que él pasaba por allí. Pero con todo y con eso, aún seguía haciéndolo.

Aquellos últimos días habían sido malísimos, pésimos, tocaba dosis de tristeza y soledad y cada vez que ponía el pie en el abrasador asfalto, deteniéndose ante un semáforo en rojo, la buscaba desesperadamente con la mirada, aunque sabía que un encuentro fortuito hubiese sido muy improbable.

Decidido a intentar olvidar a aquella chica que sin querer le había robado el corazón, al menos durante unas escasas horas, reunió a sus antiguos compañeros para salir a pasar una buena noche de sábado e intentar cobijar todos sus sueños y sus deseos entre la oscuridad de una descontrolada noche de fin de semana.

No se acordaba de cómo o de cuándo ocurrió, en dónde la vío aquella primera vez, pero por una extraña razon supo que era la persona con la que quería compartir el resto de su vida.

Y aquella noche, entre destellos de farolas y el ruido de los bares, la vio. La vio, pero ójala nunca la hubiese visto...

Notó como se le destrozó el corazón, como le faltaba aliento y, dejando de lado a sus amigos, se sentó en el primer banco que encontró. Le faltaba el aire y, entonces, su primera lágrima se derramó.

Y cómo si el cielo se quisiese solidarizar con él, empezó a llover.

Se olvidó de sus amigos, quería estar sólo y que nadie le viese llorar. Y andó, andó debajo de la torrencial lluvia que se acababa de desatar, porque qué importaba lo demás si la había visto besarse con otro. Con otro y no con él.

Empapado, cruzó el boulevard de los sueños rotos y se adentró por la oscura calle del olvido y... entonces.... la vió y supo que jamás volvería a andar por esas oscuras y silenciosas calles...

Dani Rivera


" Cruzó el boulevar de los sueños rotos y se adentró por la oscura calle del olvido..."

2 comentarios:

  1. Me gusta tu relato, me gustan tus relatos, no dejes de escribir me gusta perderme en tus lineas y tus historias.
    1Beso

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  2. Casi me haces llorar tú con tu comentario. Muchas gracias. Precioso.

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